miércoles, 16 de febrero de 2011

Entrevistas Rosa Montero y Robert Fisk

La entrevista de Rosa Montero a Orhan Pamuk la encuentran en el siguiente link y la de Robert Fisk a Osama Bin Laden la dejo aquí.


Entrevista realizada por Robert Fisk en julio de 1996 

OSAMA BIN LADEN, LÍDER INTEGRISTA ISLÁMICO
“El hombre culpable sólo es feliz si recibe su castigo”
ROBERT FISK

Osama Bin Laden es un hombre alto y delgado; cuando se acerca a mí, rodeado de sus guerrilleros muyahidin, en las montañas de Afganistán, su altura sobrepasa a la de todos sus acompañantes. Enormes insectos atraviesan el aire de la noche y se aferran como erizos a sus túnicas saudíes y a la ropa que llevan sus hombres. Los ojos estrechos y la larga barba de Bin Laden se hicieron conocidos en los campos de batalla de Afganistán, en los que sus guerrilleros y él lucharon contra la invasión militar soviética de los años ochenta. Su aspecto ha cambiado poco, la barba un poco más gris, tal vez, pero con la misma fiereza insaciable. Entonces luchaba contra los rusos. Ahora, empeñado en derrocar a la monarquía de Arabia Saudí y expulsar a los norteamericanos del reino, dice que las bombas que mataron a 24 estadounidenses en Riad y Jobar-Dhahran son un símbolo de la ira de
la población, y califica la presencia de las fuerzas norteamericanas de 'insulto' para el pueblo saudí.
Para Bin Laden, la traición del pueblo saudí comenzó 24 años antes de que naciera, cuando Abdul Aziz al Saud proclamó su reinado, en 1932.

'No hemos sido amigos de los americanos. Apoyaban a los judíos en Palestina y son nuestros enemigos'

El régimen comenzó bajo la bandera de que iba a aplicar la ley islámica, y, bajo ese estandarte, el pueblo entero de Arabia ayudó a la familia saudí a hacerse con el poder', explica mientras el viento nocturno sopla entre los árboles en sombras y riza las túnicas de los luchadores afganos árabes que nos rodean. 'Abdul Aziz no aplicó la ley islámica, su familia engañó al país. Luego, tras el descubrimiento del petróleo, el régimen saudí encontró otro apoyo: dinero para enriquecer a los habitantes, darles los servicios y la vida que desearan y tenerlos satisfechos'.

Bin Laden se limpia los dientes con un palillo de madera de miswak, una costumbre que tiene durante la mayoría de sus conversaciones. La base de casi todos sus comentarios es la historia, o su versión de ella. Y la fecha crucial es 1990, el año que Sadam Husein invadió Kuwait.
'Cuando las tropas norteamericanas entraron en Arabia Saudí, la tierra de los dos lugares sagrados , hubo fuertes protestas de los ulemas y los estudiantes de la sharia , en todo el país. El gran error que cometió el régimen saudí al invitar al Ejército estadounidense desveló la magnitud de su engaño. Habían ofrecido su apoyo a unos países que luchaban contra musulmanes. Ayudaron a los comunistas de Yemen contra los musulmanes yemeníes del sur, y al régimen de Arafat contra Hamás . Cuando pasó a insultar y encarcelar a los ulemas, hace 18 meses, el régimen saudí perdió toda su legitimidad'.
Bin Laden abre la mano derecha y emplea los dedos para enumerar los 'errores' de la monarquía saudí: 'Al mismo tiempo se produjo una crisis financiera en el reino, y ahora toda la población sufre por ello. Muchos comerciantes saudíes vieron cómo se rompían sus contratos. El Gobierno les debe 340.000 millones de riales saudíes, que es una cantidad enorme: representa el 90% de la renta nacional dentro de las fronteras. Los precios están aumentando y la gente tiene que pagar más por la electricidad, el agua y el combustible. Los campesinos saudíes no reciben ningún dinero desde 1992, y los que obtienen ayudas en la actualidad las reciben en forma de préstamos bancarios del Gobierno. La educación se deteriora y la gente tiene que sacar a sus hijos de las escuelas públicas y llevarlos a privadas, que son muy caras'.

Bin Laden hace una pausa para ver si he prestado atención a su lección de historia, minuciosa pero de una exclusividad inquietante. 'Ahora el pueblo saudí recuerda lo que le decían los ulemas y se da cuenta de que América es la principal culpable de sus problemas'. 'El hombre de la calle sabe que su país es el principal productor de petróleo del mundo, pero al mismo tiempo padece los impuestos y los malos servicios. Ahora los ciudadanos comprenden los alegatos de los ulemas en las mezquitas, cuando dicen que nuestro país se ha convertido en una colonia de Norteamérica. Participan con decisión en las acciones para expulsar a los americanos de Arabia Saudí. Lo que ocurrió en Riad y Jobar es una prueba indiscutible de la inmensa ira del pueblo saudí contra América. Los saudíes saben ya que su verdadero enemigo es Estados Unidos'.

Los cálculos de Bin Laden tienen un tono siniestro. 'Si estalló un kilo de TNT en un país en el que nadie había oído una explosión desde hacía cien años, no había duda de que el estallido de 2.500 kilos de TNT en Jobar era prueba de la resistencia del pueblo ante la ocupación americana'.
'¿No se resistieron los europeos contra la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial?', pregunta Bin Laden.

Le digo que ningún europeo aceptaría ese argumento, porque los nazis mataron a millones de europeos, mientras que los estadounidenses nunca han asesinado a un solo saudí. Es evidente, le digo, que ese paralelismo es erróneo, tanto desde el punto de vista histórico como moral.
Bin Laden no está de acuerdo. 'Como musulmanes, tenemos un fuerte sentimiento que nos une a todos... Compartimos los sentimientos de nuestros hermanos en Palestina y Líbano. La explosión de Jobar no fue consecuencia directa de la ocupación norteamericana, sino del comportamiento de Estados Unidos contra los musulmanes... Cuando mueren 60 judíos en Palestina , todo el mundo se une, antes de siete días, para criticar la acción, mientras que las muertes de 600.000 niños iraquíes no obtienen esa misma reacción. Matar a esos niños iraquíes es una cruzada contra el islam. A nosotros, como musulmanes, no nos agrada el régimen de Irak, pero creemos que el pueblo iraquí y sus hijos son nuestros hermanos, y nos preocupa su futuro'.

El más furibundo disidente de Arabia Saudí reserva parte de su ira para los británicos. 'Me asombra el Gobierno británico', afirma. 'Me enviaron una carta, a través de su embajada en Jartum, antes de que me fuera de Sudán, para decirme que no estaban dispuestos a recibirme en el Reino Unido. Pero yo no había solicitado ir a Gran Bretaña. Así que, ¿por qué me enviaron esa carta? El documento decía: 'Si viene a Gran Bretaña, no le dejarán entrar'. La carta dio a la prensa saudí la oportunidad de afirmar que yo había pedido asilo político en el Reino Unido, pero no es verdad'. No obstante, el foco de la ira de Bin Laden es Estados Unidos. 'Creo que, tarde o temprano, los americanos se irán de Arabia Saudí, y que la guerra declarada por Estados Unidos contra el pueblo saudí significa la guerra contra los musulmanes en todas partes. La resistencia contra América se extenderá a muchos puntos de los países musulmanes. Nuestros venerados dirigentes, los ulemas, han dictado una fatwa que nos ordena expulsar a los norteamericanos. La solución a esta crisis es la retirada de las tropas americanas... Su presencia militar es un insulto contra el pueblo saudí'.

¿Pero acaso los norteamericanos no apoyaron la lucha de los muyahidin contra los soviéticos? 'En ningún momento hemos sido amigos de los americanos', asegura Bin Laden. 'Sabíamos que apoyaban a los judíos en Palestina y que son nuestros enemigos. La mayoría de las armas que llegaron a Afganistán estaban sufragadas por los saudíes, que seguían órdenes de los americanos, porque Turki al Faisal y la CIA trabajaban en colaboración'.

¿Y qué tipo de Estado árabe islámico desea ver Bin Laden? ¿Se seguiría cortando la cabeza a ladrones y asesinos, por ejemplo, en un Estado gobernado de acuerdo con la sharia?
La respuesta de Bin Laden es poco convincente. 'A todos los musulmanes les gustaría vivir verdaderamente con arreglo a la sharia', dice. 'Un hombre culpable sólo es feliz si recibe su justo castigo'. Puede que Bin Laden sea un disidente. Lo que no es, nunca, es moderado.

Copyright: The Independent

miércoles, 9 de febrero de 2011

EL ECLIPSE de Augusto Monterroso



Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.
Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.
Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.
Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
—Si me matáis —les dijo— puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.
Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles



 (Recuerden que la tarea es convertir el cuento en nota informativa)
(Nota mental: no inventen cosas, usen sólamente la información contenida en el texto)

martes, 25 de enero de 2011

Jimmy's World


Janet Cooke
Washington Post

Jimmy is 8 years old and a third-generation heroin addict, a precocious little boy with sandy hair, velvety brown eyes and needle marks freckling the baby-smooth skin of his thin brown arms. He nestles in a large, beige reclining chair in the living room of his comfortably furnished home in Southeast Washington. There is an almost cherubic expression on his small, round face as he talks about life -- clothes, money, the Baltimore Orioles and heroin. He has been an addict since the age of 5. His hands are clasped behind his head, fancy running shoes adorn his feet, and a striped Izod T-shirt hangs over his thin frame. "Bad, ain't it," he boasts to a reporter visiting recently. "I got me six of these."

Jimmy's is a world of hard drugs, fast money and the good life he believes both can bring. Every day, junkies casually buy herion from Ron, his mother's live-in-lover, in the dining room of Jimmy's home. They "cook" it in the kitchen and "fire up" in the bedrooms. And every day, Ron or someone else fires up Jimmy, plunging a needle into his bony arm, sending the fourth grader into a hypnotic nod.  Jimmy prefers this atmosphere to school, where only one subject seems relevant to fulfilling his dreams. "I want to have me a bad car and dress good and also have me a good place to live," he says. "So, I pretty much pay attention to math because I know I got to keep up when I finally get me something to sell."  Jimmy wants to sell drugs, maybe even on the District's meanest street, Condon Terrace SE, and some day deal heroin, he says, "just like my man Ron."

Ron, 27, and recently up from the South, was the one who first turned Jimmy on."He'd be buggin' me all the time about what the shots were and what people was doin' and one day he said, 'When can I get off?'" Ron says, leaning against a wall in a narcotic haze, his eyes half closed, yet piercing. "I said, 'Well, s . . ., you can have some now.' I let him snort a little and, damn, the little dude really did get off."  Six months later, Jimmy was hooked. "I felt like I was part of what was goin' down," he says. "I can't really tell you how it feel. You never done any? Sort of like them rides at King's Dominion . . . like if you was to go on all of them in one day.
"It be real different from herb (marijuana). That's baby s---. Don't nobody here hardly ever smoke no herb. You can't hardly get none right now anyway."

Jimmy's mother Andrea accepts her son's habit as a fact of life, although she will not inject the child herself and does not like to see others do it.  "I don't really like to see him fire up," she says. "But, you know, I think he would have got into it one day, anyway. Everybody does. When you live in the ghetto, it's all a matter of survival. If he wants to get away from it when he's older, then that's his thing. But right now, things are better for us than they've ever been. . . . Drugs and black folk been together for a very long time."

Heroin has become a part of life in many of Washington's neighborhoods, affecting thousands of teen-agers and adults who feel cut off from the world around them, and filtering down to untold numbers of children like Jimmy who are bored with school and battered by life.  On street corners and playgrounds across the city, youngsters often no older than 10 relate with uncanny accuracy the names of important dealers in their neighborhoods, and the going rate for their wares. For the uninitiated they can recite the color, taste, and smell of things such as heroin, cocaine, and marijuana, and rattle off the colors in a rainbow made of pills.
The heroin problem in the District has grown to what some call epidemic proportions, with the daily influx of so-called "Golden Crescent" heroin from Iran, Pakistan, and Afghanistan, making the city fourth among six listed by the U.S. Drug Enforcement Agency as major points of entry for heroin in the United States. The "Golden Crescent" heroin is stronger and cheaper than the Southeast Asian and Mexican varieties previously available on the street, and its easy accessiblity has added to what has long been a serious problem in the nation's capital.

David G. Canaday, special agent in charge of the DEA's office here, says the agency "can't do anything about it [Golden Crescent heroin] because we have virtually no diplomatic ties in that part of the world." While judiciously avoiding the use of the term epidemic, Canaday does say that the city's heroin problem is "sizable."
Medical experts, such as Dr. Alyce Gullatte, director of the Howard University Drug Abuse Institute, say that heroin is destroying the city. And D.C.'s medical examiner, James Luke, has recorded a substantial increase in the number of deaths from heroin overdose, from seven in 1978 to 43 so far this year.

Death has not yet been a visitor to the house where Jimmy lives.  The kitchen and upstairs bedrooms are a human collage. People of all shapes and sizes drift into the dwelling and its various rooms, some jittery, uptight and anxious for a fix, others calm and serene after they finally "get off."  A fat woman wearing a white uniform and blond wig with a needle jabbed in it like a hatpin, totters down the staircase announcing that she is "feeling fine." A teen-age couple drift through the front door, the girl proudly pulling a syringe of the type used by diabetics from the hip pocket of her Gloria Vanderbilt jeans. "Got me a new one," she says to no one in particular as she and her boyfriend wander off into the kitchen to cook their snack and shoot each other up.

These are normal occurrences in Jimmy's world. Unlike most children his age, he doesn't usually go to school, preferring instead to hang with older boys between the ages of 11 and 16 who spend their day getting high on herb or PCP and doing a little dealing to collect spare change.  When Jimmy does find his way into the classroom, it is to learn more about his favorite subject -- math.  "You got to know how to do some figuring if you want to go into business," he says pragmatically. Using his mathematical skills in any other line of work is a completely foreign notion.  "They don't BE no jobs," Jimmy says. "You got to have some money to do anything, got to make some cash. Got to be selling something people always want to buy. Ron say people always want to buy some horse. My mama say it, too. She be using it and her mama be using it. It's always gonna be somebody who can use it. . . . "The rest of them dudes on the street is sharp. You got to know how many of them are out there, how much they charge for all the different s---, who gonna buy from them and where their spots be . . . they bad, you know, cause they in business for themselves. Ain't nobody really telling them how they got to act."

In a city overflowing with what many consider positive role models for a black child with almost any ambition -- doctors, lawyers, politicians, bank presidents -- Jimmy wants most to be a good dope dealer. He says that when he is older, "maybe about 11," he would like to "go over to Condon Terrace (notorious for its open selling of drugs and violent way of life) or somewhere else and sell." With the money he says he would buy a German Shepherd dog and a bicycle, maybe a basketball, and save the rest "so I could buy some real s--- and sell it."  His mother doesn't view Jimmy's ambitions with alarm, perhaps because drugs are as much a part of Andrea's world as they are of her son's.  She never knew her father. Like her son, Andrea spent her childhood with her mother and the man with whom she lived for 15 years. She recalls that her mother's boyfriend routinely forced her and her younger sister to have sex with him, and Jimmy is the product of one of those rapes. Depressed and discouraged after his birth ("I didn't even name him, you know?My sister liked the name Jimmy and I said 'OK, call him that, who gives a fu--? I guess we got to call him something, don't we?'") she quickly accepted the offer of heroin from a woman who used to shoot up with her mother. "It was like nothing I ever knew about before; you be in another world, you know? No more baby, no more mama . . . I could quit thinking about it. After I got off, I didn't have to be thinking about nothing."

Threee years later, the family moved after police discovered the shooting gallery in their home, and many of Andrea's sources of heroin dried up. She turned to prostitution and shoplifting to support a $60-a-day habit. Soon after, she met Ron, who had just arrived in Washington and was selling a variety of pills, angel dust and some heroin. She saw him as a way to get off the street and readily agreed when he asked her to move in with him.  "I was tired of sleeping with all those different dudes and boosting (shoplifting) at Woodies. And I didn't think it would be bad for Jimmy to have some kind of man around," she says.

Indeed, social workers in the Southeast Washington community say that so many young black children become involved with drugs because there is no male authority figure present in the home.
"A lot of these parents (of children involved with drugs) are the unwed mothers of the '60s, and they are bringing up their children by trial and error," says Linda Gilbert, a social worker at Southeast Neighborhood House.  "The family structure is not there so they [the children] establish a relationship with their peers. If the peers are into drugs, it won't be very long before the kids are, too. . . . They don't view drugs as illegal, and if they are making money, too, then it's going to be OK in the eyes of an economically deprived community."
Addicts who have been feeding their habits for 35 years or more are not uncommon in Jimmy's world, and although medical experts say that there is an extremely high risk of his death from an overdose, it is not inconceivable that he will live to reach adulthood.  "He might already be close to getting a lethal dose," Dr. Dorynne Czechowisz of the National Institute on Drug Abuse says."Much of this depends on the amount he's getting and the frequency with which he's getting it. But I would hate to say that his early death is inevitable. If he were to get treatment, it probably isn't too late to help him. And assuming he doesn't OD before then, he could certainly grow into an addicted adult."

At the end of the evening of strange questions about his life, Jimmy slowly changes into a different child. The calm and self-assured little man recedes. cThe jittery and ill-behaved boy takes over as he begins going into withdrawal. tHe is twisting uncomfortably in his chair one minute, irritatingly raising and lowering a vinyl window blind the next.  "Be cool," Ron admonishes him, walking out of the room.  Jimmy picks up a green "Star Wars" force beam toy and begins flicking the light on and off.  Ron comes back into the living room, syringe in hand, and calls the little boy over to his chair: "Let me see your arm." He grabs Jimmy's left arm just above the elbow, his massive hand tightly encircling the child's small limb. The needle slides into the boy's soft skin like a straw pushed into the center of a freshly baked cake. Liquid ebbs out of the syringe, replaced by bright red blood. The blood is then reinjected into the child. Jimmy has closed his eyes during the whole procedure, but now he opens them, looking quickly around the room. He climbs into a rocking chair and sits, his head dipping and snapping upright again, in what addicts call "the nod."  "Pretty soon, man," Ron says, "you got to learn how to do this for yourself"

Programa de la materia


Propuesta para el programa de la asignatura Géneros Periodísticos
Objetivos:
El alumno será capaz de identificar, diferenciar y ubicar, en el momento actual, la función periodística del editorial, cartón de opinión, artículo de fondo, columna, ensayo y reseña crítica, y aplicar los métodos y técnicas de investigación y redacción para expresar por escrito y de manera oral (en el caso del cartón de opinión, gráficamente) el punto de vista de una institución informativa o del periodista sobre los hechos que día a día ocupan las páginas de los diarios y revistas y los espacios noticiosos en radio y televisión. Que el alumno estudie, analice y elabore crónicas y reportajes desde la perspectiva del periodismo interpretativo para prensa, radio y televisión.  Además el alumno identificará  las características fundamentales del periodismo. Practicará y dominará  las técnicas de la investigación de la redacción periodística para la elaboración de notas informativas y entrevistas en prensa escrita, radio y televisión.

En la primera parte del curso deberá profundizarse en la concientización del alumno acerca de la labor periodística por lo que las tareas fundamentales que deben resolverse son la distinción entre ficción y realidad y la comprensión de los términos objetividad y subjetividad dentro del periodismo. Así como el acercamiento a la creación periodística en prensa, radio y televisión y las diferencias que cada medio implica. Todo lo anterior fungirá como introducción al periodismo.

Posteriormente nos ocuparemos del estudio de cada uno de los géneros periodísticos y el diseño editorial (primera plana, encabezados y titulares) y seguiremos con los distintos tipos de géneros: informativos e interpretativos. Comenzaremos con la nota informativa para después continuar con el reportaje, los diferentes tipos de entrevista (informativa, de opinión y semblanza) y la crónica. Finalizaremos con los géneros de opinión: editorial, artículo y columna.

Será importante que durante el curso se tenga especial atención en la utilización del lenguaje narrativo en los géneros periodísticos así como en la presencia de la estructura dramática en la conformación de los productos periodísticos escritos y audiovisuales.

Temario:

1.     Los Géneros Periodísticos
1.1 Características de los géneros
1.1.2  informativos
1.1.3 Interpretativos
1.1.4 De opinión
2. Entrevista
2.1 Entrevista en prensa escrita
2.2 Entrevista en radio y televisión
2.3 Entrevista informativa
2.4 Entrevista de opinión
2.5 Entrevista de semblanza
 3. Crónica
3.1 Crónica en prensa escrita
3.2 Crónica en radio y televisión

4. Periodismo gráfico y diseño editorial
4.1 Fotografía
4.2 Material audiovisual
4.3 Primera plana
4.4 Encabezados
4.5 Titulares
4.6 Teaser
4.7 Cortinillas


  5.  Reportaje
             5.1 Reportaje en prensa escrita
             5.2 Reportaje audiovisual
 
 6. Géneros de opinión
6.1 Columna
6.2 Editorial
6.3 Artículo de fondo


Bibliografía:

30 años del fotoperiodismo internacional: World press photo, México, CNCA, INBA, 1989.
Baeza G, Pepe. Por una función crítica de la fotografía de prensa. Barcelona, México, Gustavo Gili, 2001.
Castellanos, Ulises. Manual de fotoperiodismo: retos y soluciones. México, Universidad Iberoamericana, 2003.
Benavides Ledesma y Quintero Herrera. Escribir en prensa, México, Alhambra, 1997.
Bond, Fraser. Introducción al periodismo, México, Limusa, 1991.
Campbell, Federico. Periodismo escrito, México, Ariel, 1994.
Carlón, Mario, De lo cinematográfico a lo televisivo. Metatelevisión, Lenguaje y temporalidad, La Crujía, Buenos Aires, 2006.
Cebrián, Mariano. Información audiovisual: concepto, técnica, expresión y aplicaciones, Síntesis, Madrid, 2007.
Cebrián Herreros, Mariano. Géneros periodísticos informativos audiovisuales, México, Grupo Editorial Interlínea, SEP/ CETE, 1996.
Dallal Castillo, Alberto. Lenguajes periodísticos, UNAM, México,  1989.
Ferguson, Donald L. El periodismo en la actualidad, México, Edamex, 1988.
Fontcuberta, M. Estructura de la noticia periodística,  Barcelona, ATE, 1980.
García Noblejas, Juan José, Comunicación borrosa. Sentido práctico del periodismo y de la ficción cinematográfica, Universidad de Navarra, Navarra, 2000.
González Treviño, Jorge Enrique. Televisión y comunicación, México, Alhambra, 1994.
Hall, Kevin y Ruth Merino. Periodismo y creatividad, México,  Trillas, 1995.
Kapuscinski, Ryszard. Los cínicos no sirven para este oficio. Sobre el buen periodismo. Barcelona, Anagrama, 2000.
Kotezle, Hans Michael. Photo Icons, the story behind the pictures 1827-1991, London, Taschen. 2005.
Martín Vivaldi, G. Géneros periodísticos, Madrid, Paraninfo, 1973.
Martínez Albertos, J. L. El lenguaje periodístico, Madrid, Paraninfo, 1990.
Pavlik, John, El periodismo y los nuevos medios de comunicación, Paidós, Barcelona,

Prado, E. Estructura de la información radiofónica, Barcelona, ATE, 1988.
Río, Julio del. Teoría y práctica de los géneros periodísticos, México, Diana, 1991.
Río, Julio del. Periodismo interpretativo. El reportaje, México, Trillas,  1994.
Rodrigo Alsina, Miguel. La construcción de la noticia, México, Paidós, 1989.